La espiral de la inocencia


Cuando un corazón se rompe a intervalos constantes a lo largo de tres años al final ya no puede romperse porque se ha entrenado sin quererlo para ser fuerte, más fuerte que el acero, los pedazos se han vuelto de ese duro metal incorrompible a pesar de los martillazos del presente. Me doy cuenta de que decir te quiero es fácil y muy dificil demostrarlo. Al final somos lo que somos, nada.
    • M.
    • 13 octubre, 2008

    Precioso el comentario no imaginas lo identificada que me he sentido. Gracias

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